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LA SOFROLOGÍA

 
  • Definición
  • Significado
  • Fundamento teórico
  • Fundamento técnico
  • Objetivo esencial de la metodología
  • Aplicaciones
  • El profesional de la salud responsable del entrenamiento

 

DEFINICIÓN  
   

Es una disciplina científica surgida en España y en el estricto campo de la medicina, que investiga cómo POTENCIAR LAS DIMENSIONES POSITIVAS DE LAS CAPACIDADES DE LA CONSCIENCIA HUMANA: memoria, anticipación, sensaciones, sentimientos, conocimiento corporal, concentración, aprendizajes, superación, entendimiento, voluntad, creatividad, control emocional, etc. Ello permite RECONSTRUIR UNA DIMENSIÓN DESARROLLADA DE CONSCIENCIA para que el ser humano no siga descompensándose, o se descompense, al potenciar, sin quererlo, las dimensiones negativas de tales capacidades, permaneciendo en situación de conflicto (hipotecarse con recuerdos negativos, violentarse con interpretaciones inadecuadas de sensaciones corporales o pensamientos, chantajearse con temores irracionales proyectados al presente o al futuro, etc). 

SIGNIFICADO
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La semántica del neologismo “sofrología” deriva de las raíces griegas: “SOS”, contracción del término “saos” que significa en sentido amplio, serenidad, equilibrio, armonía, etc.; “PHREN”, que equivale a mente; y “LOGOS”, que denota tratado, estudio, y también palabra hablada, cuyo uso razonado tanto tiene que ver con las formas de actuación técnica de todo especialista en sofrología. El neologismo pues, nace de la conjunción de la significaciones semánticas “SOS-PHREN-LOGOS” que, fonéticamente, deriva en la palabra “SO-FRO-LOGÍA”.

La correcta semántica definitoria nos lleva al fin primordial de conocer y comprender lo más esencial de una propuesta científica hecha por el psiquiatra Alfonso Caycedo en 1960.

En primer lugar la sofrología se propuso, y en ello continúa, estudiar – “lógos”- las dimensiones positivas de las capacidades conscientes del ser humano que otorgan la mayor serenidad, equilibrio y armonía –“sos”_ posibles a la mente –“phren”-.

En segundo, investigar modos de actuación –técnicas propias- con las que potenciar, a través de la palabra hablada y razonada, tan apremiante necesidad.

En tercero, buscar modelos de acciones concretas que cubran no sólo campos de terapia, sino también la posibilidad de actuar en áreas de prevención general sobre la salud y de apoyar eficazmente cualquier sistema de enseñanza. Objetivos estos hoy confirmados, estadísticamente, gracias al esfuerzo de innumerables mujeres y hombres de ciencia.

Esta es la mejor forma de definir lo que la sofrología intenta como propuesta científica, lleva a cabo técnicamente y pretende cubrir, con ello, los importantes objetivos de curar, prevenir y facilitar aprendizajes.

Dado que la semántica es imprescindible para el entendimiento, la nominación de cualquier técnica surgida, desarrollada y experimentada en sofrología se acompaña del prefijo “sofro” para, nítidamente, diferenciar -no igualar, identificar, hacer similar o parecido- otras metodologías que con otro carácter son aplicadas: el análisis (psicoterapias analíticas) o la sugestión (hipnosis, sugestología, etc.), por ejemplo.

La sofrología jamás maneja la sugestión para alcanzar sus objetivos. Sus caminos para lograrlos son las razones científicas que al ser humano se le dan a través de adecuados sistemas informativos y formativos, por medio de los cuales él se constituye en el único artífice del posible éxito al dominar “su-técnica” y no la de someterse a “la-del-otro”, alejándose así de toda dependencia respecto al operador.

Resumiendo, la sugestión existe y es eficaz, pero la razón también existe y es evidente su eficacia. Optar por una o otra vía no solo es cuestión de formas, sino, esencialmente, de considerar al ser humano, como la sofrología lo entiende, dueño absoluto de sus capacidades mentales conscientes, capacitado siempre para ser educado y desarrollar lo aprendido a través de entrenamientos libres y disciplinados.

 

FUNDAMENTO TEÓRICO
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El término “estado” significa: situación en que está una persona, y en especial cada uno de los sucesivos modos de ser una persona sujeta a cambios que influyen en su condición. Es evidente, pues, que las diferentes formas de actuación del “ser” están condicionadas en gran medida a “cómo-se-está” en el mundo, a cómo uno se presenta a la consciencia de los demás y a la suya propia.

En sofrología es fundamental, para entender la esencia de su propuesta científica, el concepto de ESTADOS DE CONSCIENCIA, como se sintetiza en el esquema, al considerar al ser humano como un ente indivisible, original y trascendente, dotado, en las mismas bases de su existencia, de una energía que integra sus estructuras físicas y mentales: LA CONSCIENCIA; objetivo prioritario de su estudio e investigaciones.

Examinaremos diferentes estados que responderán a distintas formas de permanecer y actuar en el propio mundo de cada uno, partiendo de la hipótesis de trabajo de que todo ser humano, salvo aquellos que sufran profundos trastornos orgánicos, puede habitar conscientemente el mundo, “DE ESTAR EN EL”, “DE SER CONSCIENTE”, de tres formas esenciales. Entre ellos destacaremos el denominado por el concepto “consciencia sofrónica” (CS), que representa la dimensión más positiva y desarrollada de la consciencia y que puede alcanzarse a través de la práctica reiterada de métodos o técnicas de sofronización.

Ateniéndonos a los esquemas ( para verlos, pulsar aquí ) el ser humano tiene la posibilidad existencial de permanecer dentro de un estado de CONSCIENCIA ORDINARIA O NORMAL (CO). Puede, si las circunstancias propias o de su entorno lo promueven, pasar dramáticamente a un estado de CONSCIENCIA PATOLÓGICA O ALTERADA (CP): Por último, le es posible, si aprende y se esfuerza, conquistar un tercera posibilidad y habitar un estado de CONSCIENCIA SOFRÓNICA O DESARROLLADA(CS). Tres estados de consciencia que representan variaciones cualitativas de la propia consciencia individual, en razón de que las capacidades conscientes estén, respectivamente, dentro de la normalidad, alteradas por debilitarse, o más desarrolladas al potenciarse.

Como se sabe, el término “consciencia” hace referencia a esa particularidad mental, intrínsecamente humana, que nos permite “DARNOS-CUENTA-DE ...”  o “NO-DARNOS-CUENTA-DE ...”. No obstante, ello nos es posible por la interacción de diversas CAPACIDADES CONSCIENTES que la sofrología considera prioritarias para ejercitarlas a través del método que analizamos y sus diferentes técnicas. Capacidades que se representan en el esquema, como es obvio, dentro del estado de consciencia ordinaria(CO) o normal, dada su universalidad y normalidad para la mayoría de los seres humanos. El carácter “extraordinario”  que al estado de consciencia sofrónica (CS) le atribuimos, reside únicamente en que tales capacidades al desarrollarse por mera ejercitación funcional positiva –entrenamiento- se potencian. Cuestión tan fácil de comprender como se entiende que se deterioren cuando se alteran negativamente por efecto de múltiples conflictos o tensiones emocionales y el ser humano entre en una dinámica patólogica de trastornos (CP) que lo debilitan y le hacen sufrir.

El estado de consciencia sofrónica no es, por tanto, una situación de “éxtasis”, “iluminación” o “poderes especiales” de la mente. Simplemente consiste en una potenciación de las capacidades universales de la consciencia que, por supuesto, cualquier ser humano puede conquistar para cubrir diferentes objetivos:

1. Potenciar la calidad de su estado psicofísico y ponerse en mejor situación de prevenir futuros problemas de salud o conflictos –SOFROPROFILAXIS-.

2. Incrementar su posibilidad de aprendizaje para cualquier actividad pedagógica que afronte –SOFROPEDAGOGÍA-.

3. Participar de forma activa para erigirse en el verdadero artífice del trabajo de compensar determinados problemas funcionales que afectan a su persona y personalidad -SOFROTERAPIA-.

Es así como se puede alcanzar un estado extraordinario de mayor bienestar que nos permita “SER MÁS CONSCIENTES EN EL MUNDO” y, consecuentemente, “estar más capacitados para reaccionar y ajustar, tanto nuestras respuestas a las exigencias de cada momento, como dirigir las mismas con el sentido más positivo en relación a nuestra realidad objetiva y hacia el ajuste obligado con las circunstancias de los demás.

Habitar en un estado de consciencia cuyas capacidades se encuentran alteradas negativamente (CP), implica actuar en el mundo con una actitud patológica o alterada, donde los acontecimientos tienden a percibirse de forma confusa y, consecuentemente, las cosas no se ven como en realidad son. Habitar en un estado de consciencia cuyas capacidades se mantiene dentro de la normalidad (CO) conlleva actuar en el mundo con una actitud normal, percibiéndose los acontecimientos de forma natural, viéndolos como son, porque así son.

Habitar en un estado de consciencia cuyas capacidades  han sido potenciadas (CS) lleva consigo actuar en el mundo con una actitud extraordinaria, en una dimensión de mayor claridad, en la cual, lo percibido permite intuir que las cosas pueden ser de otra manera, ampliándose así el campo de la propia consciencia con mayores posibilidades y comprobando en muchas ocasiones cómo, realmente, las cosas son diferentes de como  se las veía desde la perspectiva natural de la consciencia normal(CO) y, cómo no, desde la alteración de la consciencia patológica cuando en ella se permanecía.  

Imaginemos una persona que en un momento dado le aparecen trastornos ante una situación comprometida de trabajo, una oposición o dar una conferencia, pero que con anterioridad lo afrontaba con normalidad y que, por tanto, la consciencia que tenía  de cuanto le rodeaba era la de percibir que las cosas así eran porque son como son (CO) y nada le hacía sentirse obligada a modificaciones sustanciales. Llega, no obstante, el día que se presentan factores imprevistos, o bien previstos, pero que por estar lejanos no inquietaban, y se ve envuelto en una atmósfera mental de gran tensión que bloquea sus capacidades de concentración en lo debido y en lo que sin duda puede enfrentar, no sabe adaptarse a los requerimientos del momento y sus desarrollos no son como deberían ser. Por tal hecho, o por reiterarse parecidas situaciones, puede alentar una línea de pensamiento inadecuado sobre sí misma sacando falsas conclusiones e iniciar erróneas percepciones de la realidad (CP), ampliando, día a día el estado de su consciencia alterada y actuando en razón a la misma. ¡Surgió el problema!. Es cuando el especialista en sofrología, a través de técnicas, le ayudará a instaurar la acción que tienda a compensar su momentánea descompensación, a aclarar su mente y a estimularle; primero, a intuir que las cosas pueden ser de otra manera y que no ha perdido sus capacidades naturales, sino que están bloqueadas por efecto de la presión a que se ve sometido, causa de sus dudas, desconfianzas e inseguridad, y, consecutivamente, poco a poco, a facilitarle que llegue a asumir que las cosas son de otra manera (CS) tras restaurar la realidad objetiva de sus inequívocos valores

   

FUNDAMENTO TÉCNICO
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Para fijar ideas claras es conveniente diferenciar el término “sofrología”, en cuanto a teoría que estudia la consciencia con estricto sesgo  científico, del término “sofronización”. La sofrología es ciencia y la sofronización es elemento técnico que emerge de la misma y el soporte de toda acción preventiva, pedagógica o terapéutica que el especialista en sofrología ejecuta al aplicar sus diferenciadas metodologías.

Es sobre la consciencia humana, inequívoco motor de voluntad, sobre la que se ejercerá la acción de técnicas y métodos para potenciarla en sus capacidades operativas a nivel práctico, regido siempre por principios tan esenciales y elementales como los de integración de un adecuado ESQUEMA CORPORAL (sentimiento profundo de uno mismo que, por estar arraigado en núcleo mismo de la personalidad, no puede entenderse plenamente sin su comprensión), ACCIÓN POSITIVA (refuerzo de aquellos valores positivos que neutralicen las tendencias a la excesiva dramatización de experiencias negativas) y REALIDAD OBJETIVA (aproximación al “yo real” para mejor distanciarse de las fantasías que suelen matizar al “yo irreal”).

De igual forma que hicimos referencia al concepto “estados de consciencia”, antes de describir el proceso  de sofronización, conviene diferenciarlo del concepto NIVELES DE CONSCIENCIA que propone la sofrología. Siguiendo el mismo esquema, la consciencia humana pasa, ajustándose al ritmo biológico diario de “vigilia-sueño”, por diferentes niveles de activación en relación a la situación de alerta (tensión) de la misma; permitiendo que todo ser humano pueda instalarse a voluntad en situaciones mentales más o menos tensas y, por tanto, actuar con mayor o menor claridad mental. Puede “estar”  en el mundo de sus circunstancias en una situación de consciencia más o menos tensa durante el NIVEL DE VIGILIA    situación habitual de alerta tensa en la que la atención propende a la dispersión ante el exceso de información. Pasar cuando duerme a otra situación, de aparente ausencia de consciencia, durante el NIVEL SUEÑO (la consciencia se repliega hacia “su nido” biológico para se reciclada, a través de mecanismos inconscientes, restableciéndose la recuperación de sus capacidades: memoria, aprendizajes, máximo reposo y recuperación sensorial, etc.). Por último, como tercera posibilidad, puede mantenerse voluntariamente, autocontrolado, en una situación especial de consciencia de alta percepción, atención focalizada y reflexión en el NIVEL SOFROLIMINAL (umbral más profundo del nivel de vigilia) sin las tensiones propias de la misma, ni las consecuencias naturales del sueño fisiológico; es decir, en vigilancia plena, y, por tanto jamás dormido. Es a través de practicar la permanencia en este último nivel de vigilia especial como, cada persona, auto-entrenando, bajo la dirección técnica del especialista en sofrología, consigue potenciar y ampliar el campo de su propia consciencia individual, afirmándose, día tras día, en la conquista del estado sofrónico de la consciencia (CS), o dimensión desarrollada de la misma.

En sí, el PROCESO DE SOFRONIZACIÓN, consta de tres momentos diferentes y tres acciones consecutivas en su aplicación, como se puede ver en el esquema. Se inicia siempre con el MODELO TÉCNICO DE SOFRONIZACIÓN SIMPLE, o de base, que facilita al alumno, desde sí mismo, disminuir la tensión  de sus tonos (DT) físico y mental y favorecer el cambio del habitual nivel de alerta tensa que caracteriza a los estados de consciencia ordinaria (CO), o patológica (CP), hacia la situación funcional del mencionado nivel sofroliminal (NSL) de alerta relajada y, en él, permanecer a voluntad, plenamente despierto, atento, concentrado, reflexivo y en situación de mejor percepción de la realidad. Ya en este nivel, se procede a activar las dimensiones positivas de las capacidades de la consciencia, o cualquier otro elemento psíquico o físico, a través del MODELO TÉCNICO DE ACTIVACIÓN INTRASOFRÓNICA, con intencionalidad pedagógica, preventiva o terapéutica. El proceso finaliza con la acción que facilita la reincorporación a la situación de consciencia ordinaria (CO) por medio del MODELO TÉCNICO DE DESOFRONIZACIÓN, activando los tonos (AT) físico y mental para adecuarlos a las exigencias de la vigilia plena. La experiencia vivida en cada entrenamiento, quedará siempre como huella de memoria en los archivos cerebrales y, según se practique, irá creándose el hábito de conducta deseado.

En sofrología hablamos de entrenamientos en lugar de utilizar el término habitual de “tratamiento”, dado que el trabajo técnico que llevamos a cabo se ajusta íntegramente al significado de los mismos: un ENTRENAMIENTO no cambia, no modifica y no altera la esencia misma de un ser humano; sólo activa  una materia viva que se basta por sí sola. Así también lo consideraba RAMÓN Y CAJAL al referirse a una de las capacidades más importantes de la consciencia, afirmando que “ la memoria se desarrolla al igual que el músculo que se entrena”.

Lo dicho es similar respecto a la palabra “enfermo”, eludiéndola intencionadamente. Primero porque no hay que estarlo para realizar un entrenamiento sofrológico, y segundo porque, todo paciente, en sofrología, es considerado como SER HUMANO en primerísimo lugar y, en tal sentido, así a él siempre nos dirigimos.

Precisamente porque quien aprende métodos, los entrena desde su dimensión humana, es por lo que, con el mayor respeto, lo consideramos como ALUMNO y no como paciente, por mucha paciencia que tenga que ejercer para seguir el rigor que demanda todo aprendizaje preventivo, pedagógico o terapéutico.

 

OBJETIVO ESENCIAL DE LA METODOLOGÍA
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Es adquirir ESTRATEGIAS con las que se intenta reducir, o neutralizar, los componentes negativos de la existencia, por efecto de compensación y de la acción de integración de estímulos positivos que se van instaurando en el ser por la práctica reiterada, tras la adecuada e imprescindible INFORMACIÓN CIENTÍFICA RAZONADA. Acción que nada tiene que ver, como vimos, con estrategias de sugestión o analíticas.

  

APLICACIONES

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No sólo se dispone de metodologías aplicables de forma individual, grupal y colectiva, sino también que cubren la posibilidad de hacerlo con carácter pedagógico, profiláctico y terapéutico, así como específicamente poder dirigir tales acciones potenciando los parámetros de pasado, presente y futuro.

 

SOFROPEDAGOGÍA 
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Se entiende por tal término toda acción de carácter pedagógico que sea instruida a través de metodologías sofrológicas para tratar de apoyar y mejorar todo sistema de aprendizaje, cualquiera que sea la materia objeto del mismo. Todo aprendizaje es susceptible de ser positivamente influenciado al proveer a educadores y educados de instrumentos que amortigüen las muchas exigencias que originan ansiedad; que permitan la mayor distensión posible para que atención, concentración y memoria funcionen sin bloqueos; y que faciliten la mejor actitud expositiva u operativa en los momentos en que sean los objetivos a alcanzar. Estas realidades son las que otorgan sentido semántico al término “sofropedagogía”.

 

SOFROPROFILAXIS
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Se entiende por tal término toda acción de carácter preventivo que sea instruida a través de metodologías sofrológicas para desarrollar y potenciar capacidades que mejor eviten alteraciones futuras, o bien, simplemente, para llevar a cabo un constante entrenamiento de nuestra posición en el mundo, de nuestra personalidad en suma. Ningún profesional de la salud tiene dudas sobre la necesidad de motivar y proveer al ser humano de instrumentos que mejor eviten o prevengan posibles trastornos de la persona o de su personalidad. El sentido semántico del término “sofroprofilaxis”  no es otro que el dar respuestas a tan deseado comportamiento profesional. La sofrología se honra de poder estar en la vanguardia de tan importante enfoque profiláctico existencial.

 

SOFROTERAPIA
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Se entiende por tal término toda acción de carácter terapéutico que sea instruida a través de metodologías sofrológicas para tratar de corregir trastornos ya instaurados en el ser, que limitan sus capacidades conscientes e hipotecan sus energías potenciales para ejercer la actividad que está a su alcance en razón a sus valores, deteriorando su personalidad.

El término “sofroterapia” engloba todas las acciones técnicas dirigidas a tratar aquellos trastornos que sean tributarios de las metodologías sofrológicas.

Los objetivos que se marquen tratarán de potenciar las capacidades estructurales psicofísicas de la persona y personalidad. La liberación de síntomas vendrá dada siempre y cuando se consiga  afirmar tales capacidades y estructuras.

Las metodologías sofrológicas no invalidan otras metodologías médicas, psicológicas o pedagógicas, sino que pueden complementarlas o ser complementadas por éstas, si bien, en muchos casos, una y otras se bastan por si solas para alcanzar objetivos terapéuticos.

 

EL PROFESIONAL DE LA SALUD RESPONSABLE DEL ENTRENAMIENTO
 

El único responsable de informar y enseñar  es el profesional de la salud especializado en sofrología, que motivará a quienes trate de educar a PARTICIPAR ACTIVAMENTE en el proceso de refuerzo de su persona y personalidad, apoyándose siempre en la información razonada que les permita tomar consciencia de QUÉ, CÓMO y POR QUÉ de cuanto deba conocer.