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INFORME Agosto 2004 Balonmano y su potenciación mental con metodologías de sofrología Inicié mi aproximación al Balonmano Ciudad Real en la temporada 1996-1997, como especialista en medicina deportiva sofrológica. A través de mi amistad con su entrenador, llegamos a un acuerdo con los jugadores para trabajar y aplicar las metodologías sofrológicas en el conjunto de su preparación, sin interferencia alguna en los entrenamientos prioritarios técnicos y físicos. Con posterioridad, durante cuatro temporadas 1998-2002, entrené a su actual capitán con resultados muy positivos. El balonmano es un deporte rápido y vigoroso, en el que se permite el contacto físico. Esto crea cierta sobrecarga por la gran cantidad de estímulos que se producen, que dan lugar a situaciones de ideas poco claras y dificultades en la interpretación del juego. El entrenamiento sofrológico facilita la capacidad de recuperación tras la fatiga, potencia la memoria tanto de gestos como de estrategias deportivas, y ayuda a mantener la mente clara. Tres factores indispensables para que surja con espontaneidad y rapidez la conducta deportiva más adecuada para cada momento del partido. En todo entrenamiento sofrológico se incrementa la concentración y la percepción consciente, facilitando con ello una mejor integración de experiencias vitales en la estructura del conocimiento. Al igual que los entrenamientos técnicos son vivencias externas, los sofrológicos son autenticas vivencias internas, y ambos están sometidos a la ley del refuerzo, con ventajas necesarias y muy positivas para el deportista. Razón por la cual, éste pronto se familiariza con la nueva metodología integrándola y aplicándola en sus desarrollos técnicos, y siéndole de gran ayuda en sus entrenamientos habituales y afrontamientos competitivos. Por último, el entrenamiento Sofrológico enseña al deportista a reafirmarse en el presente, alejándose de reflexiones inoperantes ansiosas originadas por los requerimientos externos que acompañan a la alta competición y que le preocupan negativamente. Esta actitud positiva le permite poner en primer lugar su “saber-estar” y comprender que los resultados dependerán de ello. Es así como aprende a desdramatizar, se libera de tensiones, y ejecuta mejor sus valores deportivos, incrementando la confianza que en sí mismo. Dr. José Miguel Méndez Ex Director Sección Tercera
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