INFORME Junio 2003

ODONTOESTOMATOLOGíA y los aportes de la SOFROLOGíA

 

Existen dos áreas de actuación en odontología y estomatología donde pueden aplicarse con la mayor eficacia las metodologías  sofrológicas. 

[ 1ª ] Referida al paciente

En general la sofrología es aplicada en todos aquellos trastornos derivados del estrés, la ansiedad y patología psicosomática. Muchos de estos son habituales en la consulta, siendo frecuente diagnosticar procesos tales como: Síndrome de disfunción cráneo- mandibular, patología de la ATM, glosodinias, herpes simple recidivante, liquen, candidiasis refractarias al tratamiento, bruxismo, patología periodontal, tabaquismo, cancerofobia, boca seca y un largo etc. En estos casos late un cierto grado de desestabilización mental que ayuda a generar o potenciar dichas patologías y, por tanto, un abordaje adecuado de este aspecto resulta imprescindible para la estabilidad del tratamiento y, en determinados casos, como única solución a estos trastornos.

Dentro de esta misma área es importante considerar la existencia de una técnica concreta destinada a posibilitar la anestesia no química, denominada sofroanestesia, que puede lograrse en un 80 % de los casos con obligado aprendizaje y entrenamiento adecuado. Esta técnica posibilita al paciente para que, DESDE ÉL MISMO Y SOBRE SÍ MISMO, genere una situación de autocontrol suficiente de la sensación dolorosa que permita al especialista realizar intervenciones menores, tales como: exodoncias no complicadas, obturaciones, tallados, cirugía menor…etc. Su utilización es muy recomendable en ciertos casos de alergia o patologías que contraindiquen la utilización de anestésicos locales.

[ 2ª ] Referida al profesional

Es bien conocido que la fatiga estresora -disestrés- y los trastornos generalizados de ansiedad son muy elevados en odontólogos, estomatólogos y personal auxiliar. Las exigencias de la profesión, la alta competitividad y la necesidad de ejercer gran precisión y perfección en el trabajo facilitan la aparición de estados emocionales negativos, depresiones reactivas y diversos trastornos psicosomáticos, como cefaleas de tensión, dolores de espalda, insomnio, etc. Cuando la situación persiste pueden llegar a producirse descompensaciones de la personalidad de los profesionales y derivar, incluso, hacia percepciones negativas del paciente, así como a una afectación seria del resto de los componentes del equipo dental y repercusión negativa en la relación con los mismos. Este fenómeno es más florido cuando se trabaja con niños, dado que en todo momento están evaluando el medio en el que se mueven.

Todo lo anotado puede resolverse de forma preventiva o terapéutica con los métodos y técnicas que la sofrología ofrece actualmente y bajo la estricta dirección del profesional, estomatólogo u odontólogo, debidamente formado y diplomado en la misma, tanto si actúa sobre sí mismo, sus pacientes o su equipo auxiliar. 

Dr. Mario Alonso

Director Sección Cuarta