Portada Menú informativo Cursos 2008/09 E.S.E.

LA SOFROLOGÍA APLICADA EN EL MUNDO EMPRESARIAL

 
  • Estrés y dirección
  • Estrés y ejecución
  • Estrés y área laboral
 
Destacar como elemento de atención preventivo/correctiva la que se puede llevar sobre las indeseables consecuencias del estrés es una necesidad en el ámbito empresarial, por ser actualmente las más significativas como causa de desórdenes psicofísicos de los seres que en ella trabajan en cualquiera de sus niveles operativos. Las posibilidades sofroprofilácticas de aplicación del método en el ámbito empresarial pueden concretarse sobre la dirección, ejecución o área laboral, garantizándose la adquisición de reales y útiles instrumentos con los que hacer frente a las posibles consecuencias de la fatiga estresora. Por un lado predisponiendo, a través de su práctica habitual, a operar con una mayor capacidad de amortiguación ante situaciones estresantes imprevistas o previsibles. Por otro, capacitando para eliminar, en un determinado momento, la excesiva tensión acumulativa
 
ESTRÉS Y DIRECCIÓN

 

La razón primera de su aplicación no es otra que la tensión acumulativa derivada de la excesiva y permanente preocupación –hiperresponsabilidad- que conlleva tal función, y que,  tarde o temprano, deriva en una constante fijación de la mente sobre los objetivos a alcanzar –hiperatención- y en un permanente análisis exhaustivo –hiperreflexión- sobre las causas que pudieran perturbar la consecución de los mismos. Ambas actitudes, ejercidas de forma anticipada, son las que desplazan el estado de ansiedad anticipativa que retroalimenta el lógico factor responsabilidad, convirtiéndolo en el de hiperresponsabilización señalado, que no sólo es inadecuado, sino innecesario al ser primera causa de trastornos por mantenimiento de la situación de fatiga estresante.

Un trabajo cognitivo que aclare la realidad negativa de tales actitudes y la necesidad de liberarse de la tendencia “hiper”, junto a la adquisición de método para controlar la resonancia emocional que toda acción de necesaria responsabilidad lleva consigo, será siempre, como en práctica suele comprobarse, el mejor medio de poner firmes fronteras que salvaguarden la entidad psicofísica de quienes soportan duros y perseverantes esfuerzos directivos.

No siempre suelen ser eficaces las estrategias que adoptan multitud de dirigentes para olvidarse de su pesada carga tensional durante un determinado tiempo: unos días de vacaciones, actividades programadas, etc. Independientemente de la bondad y el resultado de las mismas, es evidente que la tensión, producto del trabajo intelectual derivado de la dirección, debe ser afrontada con intención de PERMANENTE AJUSTE y, ello, no suele resolverse con estrategias equiparables a las comentadas. Un método, como el que se propone, que se ajuste fielmente a la realidad diaria de la fisiología humana en sus vertientes funcionales de TENSIÓN / ACTIVIDAD  y  DISTENSIÓN / RECUPERACIÓN, que son las que mantienen el equilibrio vital del organismo, puede, ejercitándose de forma habitual, cumplir tal objetivo.

 

ESTRÉS Y EJECUCIÓN 

 

Lo dicho es válido para quienes tienen que ejecutar “lo indicado por dirección”, con la particularidad de la tan comentada competitividad al considerar la dimensión ejercicio profesional, aunque, si bien, con el matiz tensional diferencial de la dependencia existente con el estamento que dirige, siempre atento a que se cumpla el objetivo a alcanzar. Razón ésta que explica la “inexplicable” tendencia habitual a las consabidas “zancadillas” de todo orden entre ejecutivos, para así tratar de ascender por la tortuosa escalera del poder esquivando los posibles fallos que, por la razón que sea, saben muy bien que pueden condicionar sus referentes positivos en la institución donde quiera que ejecuten su profesionalidad.

El Dr. Mariano Espinosa entrenó durante dos años a los ejecutivos de la “International Business School”, instruyendo el método de forma grupal como una acción más integrada en sus sistemas de aprendizaje y con resultados altamente alentadores. Lo que más sorprendió fue, precisamente, que la distensión no sólo era eficaz para moderar actitudes y respuestas controladas, sino que para nada se contraponía a la tendencia a educar al ejecutivo hacia conductas de agresividad, en su justo sentido de máxima actividad y dinamismo, pues la misma índole del método les reforzaba  para llevar a cabo tales acciones, pero, también, les facilitaba ejercer la distensión recuperativa al poder darse momentos de reposo sensorial en cualquiera de las situaciones de trabajo en que se encontraran. Cuestión en la que coinciden todos los ejecutivos entrenados en consulta privada y en aprendizajes solicitados del método para ser instruido en el ámbito empresarial (Confederación Española de Cajas de Ahorros, la Mutua Industrial de Levante, Empresa Wabco,etc.)El método evita  que la agresividad connatural del ser humano se torne en conductas violentas contra los demás o contra uno mismo; evita  comportamientos que a nada conducen en las relaciones interpersonales y la aparición de procesos tales como la depresión, el insomnio y los trastornos psicosomáticos, por mencionar los que más afectan a la vida ejecutiva

 

ESTRÉS Y ÁREA LABORAL

 

También el trabajador en general puede ser “diana” donde impacten las “flechas” del estrés, aunque cuando se habla de estrés suele hacerse reiteradamente tomando como ejemplo “lo directivo” o “lo ejecutivo” como si sólo a ambas funciones afectara, olvidando a quienes también se esfuerzan por la supervivencia de las empresas y arrostran todo tipo de dificultades y sobreesfuerzos.

Para acometer las consideraciones sobre este importante apartado, situemos lo laboral sin especificar las particularidades de cada trabajo.

El trabajo activo en nada se diferencia de lo ya expuesto, aunque tal vez los factores psicológicos de estrés sean de otra naturaleza y trascendencia, aunque, si bien, superados en la mayoría de las ocasiones por aquellos otros de carácter físico en cuanto a esfuerzo efectivo. Ambos factores suelen incrementar el riesgo de fatiga estresante cuando se dan condiciones de excepción en el ámbito de la empresa, tales como horas laborables supletorias, bien, mal o no retribuidas; por situaciones de competitividad o necesidades de superar crisis; cambios radicales en la estructura empresarial ( nuevas automatizaciones, sistemas computarizados, etc.); previsibles ajustes de plantillas; alternancias a otras regiones por imperativos de nuevas sucursales abiertas o por conveniencia de la empresa dadas las características del trabajador; renovación del personal directivo; apreciaciones en la valoración de los individuos a la hora de acceder a puestos de mayor relevancia; innovaciones en las formas de trabajo en cuanto a ser observados por muchos o hacerlo en la soledad, cuando se operaba de forma distinta. Situaciones éstas, y tantas otras, que determinan la necesidad de nuevos ajustes renovadores y que se constituyen en estresores de mayor riesgo.

La empresa siempre se beneficiará si en su ámbito se promocionan métodos que, al ajustar las tensiones, tenderán a incrementar los rendimientos, la calidad de vida y a mejorar la conflictividad o el absentismo.