| Para
situar el verdadero sentido de la aplicación de las metodologías sofrológicas
en el deporte, en sus proyecciones DEPORTE
BASE y DEPORTE PROFESIONAL, es importante establecer la diferencia
entre los términos “mente” y “psiquismo”. Por MENTE
se entiende toda manifestación consciente, cualquier ejecución que el
ser humano lleva acabo dándose cuenta de ello, asumiendo sus
consecuencias y dirigiendo sus respuestas –comportamientos- a través de
la voluntad. Por PSIQUISMO se
entiende la propuesta freudiana que ante todo presupone, además de
considerar “lo consciente”, la determinante actuación de “lo
inconsciente” como primera causa de conflictos del ser humano.
La SOFROLOGÍA
APLICADA AL DEPORTE es una estructura científica que se ocupa de
estudiar, investigar y actuar estrictamente sobre “lo mental”, sobre
“lo consciente”, utilizando métodos neutralizadores del negativo a
través de potenciar las dimensiones positivas de las capacidades de la
consciencia: razonamiento, voluntad, sensaciones, percepciones,
sentimientos, anticipación, atención, concentración, toma de
decisiones, imaginación, orientación, control emocional, creatividad,
ideación, etc. La PSICOLOGÍA
APLICADA AL DEPORTE, por el contrario, se ocupa de estudiar,
investigar y actuar, fundamentalmente, sobre “lo inconsciente”,
utilizando métodos dialécticos y cognitivos directivos con los que dar
soluciones a los conflictos que desde él se establecen. Las
diferencias mencionadas no presuponen ventajas de una u otra.
Sólo
significan enfoques operativos de distinto carácter, ejecución y
objetivos.
El aprendizaje y el ENTRENAMIENTO
SOFROLÓGICO debe considerarse, esencialmente, como factor para
instaurar en el deportista un verdadero y eficaz proceso de MENTALIZACIÓN,
pues mentalizarse sólo es dirigir la atención hacia “algo” que es
fundamental e integrarlo en su estricta realidad. Es así como una idea se
va configurando en esquema práctico mental operativo y tiende a ser
eficaz. Mentalizarse no es , como suele creerse, sugestionar y actuar a
través de “algo” que a
uno le imponen, por bueno y lógico que sea o parezca serlo. La sugestión
es “encubrimiento” opuesto a la RAZÓN, y, el entrenamiento
sofrológico
supone el “descubrimiento” de la razón que otorga sentido a las
“cosas”.
El
entrenamiento sofrológico, en sí, es un modelo de trabajo que el
deportista aprende para REFORZAR SU
PERSONALIDAD Y ASÍ, PODER AFRONTAR MEJOR SUS FUTUROS COMPROMISOS
COMPETITIVOS CON TÉCNICAS QUE LE PERMITAN EJERCER UN CONTROL EFICAZ, DE
FORMA AUTÓNOMA, SOBRE SUS SISTEMAS PSICO-FÍSICOS DE RESONANCIA
EMOCIONAL.
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