INFORME OCTUBRE 2006

 

Estrés y conducta alimentaría. Enfoques con técnicas de sofrología

Los mecanismos de ESTRÉS son connaturales al ser humanos al igual que lo son al resto de la especie animal, una función de nuestro organismo que facilita la puesta en marcha de reacciones fisiológicas de defensa y compensación ante posibles agresiones externas, como pueden serlo un examen o determinadas situaciones sociales, o bien agresiones internas como permanecer en el pensamiento negativo o en preocupaciones negativas carentes de sentido. Dado que el estrés forma parte de nuestra vida diaria, de permanecer en una situación de estrés negativo, nuestro modo de alimentarnos puede afectar a nuestra salud en general. 

Cuando el ser se siente amenazado, con o sin razón, siempre se desencadena automáticamente en el organismo una respuesta de “lucha o huída”. Este estado de alerta debería hacernos incapaces de comer e incluso provocarnos náuseas. Sin embargo, se ha descubierto que a algunas personas el estrés las incita a comer más.

Quienes siguen dieta para adelgazar, o vigilar su peso, llevan un control sobre el tipo y cantidad de alimentos que ingieren, omitiendo muchas veces las señales biológicas del hambre para comer menos de lo apetecido. En otras palabras, padecen un trastorno de la conducta alimentaria, que es cada vez más común en nuestra sociedad: la restricción cognitiva. Éste proceso sustituye al alimento.

Las personas que comen en función de su apetito no se imponen límites. La investigación ha demostrado que, frecuentemente, quienes limitan su alimentación tienden a comer en exceso  como respuesta al estrés, mientras que quienes no lo hacen suelen comer menos. Estas personas dedican tanta energía a controlar sus señales biológicas que les quedan pocos recursos para enfrentarse a los problemas cotidianos. Por ello, cuando se estresan, pierden su autocontrol y si tienen comida a mano, la consumen.

Los seres estresados, en situación de restricción cognitiva, prestan más atención al significado y análisis de los acontecimientos estresantes en sí (Horario, qué van a comer, con quién van a comer, dónde van a comer, etc.) que a la reflexión de su actitud ante los mismos. Ignoran la realidad fisiológica de éstos mecanismos de estrés y carecen de recursos humanos para amortiguar sus trastornos.

Aquellas personas que ignoran sus señales biológicas deben ser conscientes de los factores emocionales y psicológicos que les conducen, inexorablemente a visitar la nevera, razón por la cual deben aprender técnicas eficaces para evitarlo, para así poder llevarlo a la práctica con grandes posibilidades de éxito. 

Las técnicas dinámicas de sofronización han demostrado ser valiosas para lograr un real y eficaz AUTOCONTROL, punto de partida para integrar sensaciones vividas que permitirán el incremento de sentimientos de AUTOSEGURIDAD, AUTOCONFIANZA y ESTIMA PROPIA -procesos de tantísima importancia en los trastornos de la conducta alimentaria- para facilitar y potenciar la amortiguación de la resonancia emocional negativa, la voluntad, el reconocimiento de nuestras propias señales biológicas y el refuerzo de la propia imagen corporal.

Entrenar habitualmente una técnica de distensión de carácter sofrológico y aplicarla, intencionadamente, en los momentos estresantes nos permitirá llegar a ese día que no tengamos la menor duda de ser los únicos responsables de nuestra estabilidad, por el autocontrol ejercido en situaciones estresoras y sentirse dueño de sí mismo al discriminar con rapidez cuando se está en tensión y cuándo en distensión.

En sofrología se trabaja el “modo-de-existir” y el “saber-estar”, en el mundo y frente al mundo, razón por la cual el profesional de la salud especializado en la misma sitúa, en el primer plano de su accción, la salud integral del SER como su objetivo prioritario.

Dr. Jérôme Ducret

Director Sección Cuarta