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EL MÉTODO ABREVIADO DE RELAJACIÓN DINÁMICA - MARD -

  • Presentación
  • Estructura
  • Virtudes
  • Objetivos
PRESENTACIÓN
 

Después de casi 30 años de aplicación en clínica podemos afirmar, sin menoscabo al resto de las metodologías sofrológicas, que es el más importante de cuantas técnicas se manejan en sofrología.

El M.A.R.D. permite:

CONSTRUIR una firme plataforma donde asentar verdaderos sentimientos de autocontrol;

ENSEÑAR al ser humano a ejercerlos en diferentes actitudes posturales (de pie, sentado, tumbado y andando);

FACILITAR muy eficazmente el desarrollo y control consciente de la dinámica respiratoria (torácica y abdominal);

EDUCAR, desde su inicio, a saber alternar momentos de activación corporal con fases consecutivas de reposo sensorial y a concienciar verdaderas sensaciones de recuperación (referidas a todas las áreas corporales);

POSIBILITAR el aprendizaje de cómo evitar que la mente permanezca en pensamientos no deseados, sustituyéndolos por los opuestos positivos o por contenidos neutros (objetos neutros de atención);

POTENCIAR la integración del adecuado esquema corporal y existencial (sentimiento del cuerpo y de su asentamiento en relación al mundo circundante);

ILUSTRAR sobre cómo y por qué activar los procesos de anticipación mental que mejor permitan al ser humano programar, libre y positivamente;

MOTIVAR y SENSIBILIZAR a instaurar, voluntariamente, una disciplina existencial para intentar aplicarla de por vida.

 
ESTRUCTURA 
 

El método de relajación dinámica de Caycedo es el resultado de la observación fenomenológica llevada a cabo por Caycedo en los años sesenta en diversos países orientales, estudiando todo aquello que pudiera dar “ luz” a su propuesta científica: LA SOFROLOGÍA.

Después de un largo periodo de elaboración y verificación científica, en su dinámica de aprendizaje y resultados clínicos, fue presentado a los profesionales de la salud en las sesiones de trabajo del I CONGRESO MUNDIAL DE SOFROLOGÍA, celebrado en Barcelona en 1970.

La modificación introducida por el método abreviado de relajación dinámica, elaborado por el Dr. Mariano Espinosa y aplicado desde 1980, sólo afecta a la reducción del número de ejercicios estimulativos corporales y la inclusión, en su lugar, de otros elementos técnicos como estrategias eminentemente prácticas que mejor faciliten su aplicación en el dinamismo de la vida. Se ha incorporado un soporte informativo para su mejor comprensión y para dar mayor razón a los objetivos que con su aplicación clínica se pretenden.

Consta de tres ciclos  consecutivos de aprendizaje.

El primero es el resultado de la aproximación fenomenológica a las técnicas del Yoga.

El segundo a las del Budismo Tradicional.

El tercero a las del Zen.

Sistemas que Caycedo estudió “in situ” y le valieron para comprender, como tantas veces manifestó, la gran importancia que el cuerpo tiene para influenciar positivamente sobre la mente, y viceversa. Conviene dejar muy claro que el método nada tiene que ver con la esencia de tales técnicas orientales de liberación, así como que es el único método de sofronización que nace considerando tal inspiración.

En sí es el resultado de la conjugación del pensamiento intuitivo de su autor, de los conocimientos de la neuropsicofisiología humana y de la verificación de los fenómenos de consciencia observados en tales prácticas milenarias.

El aparente contrasentido de la nominación del método -relajación dinámica- viene dado por la alternancia que durante todo él se realiza de fases dinámicas de estimulación corporal y fases estáticas de relajación recuperativa, ejercidas, como se ha dicho en todas las actitudes posturales que el ser humano puede ejercer.

La práctica del método integral al finalizar el aprendizaje tiene el sentido de enseñar al alumno algo que es esencial cuando actúa sobre la personalidad: no depender de “ritos”. Es frecuente que quienes aprenden un método para mejorar su bienestar psicofísico, tiendan a adjudicarle al mismo las “virtudes” de su mejoría.. Nada más falso, aunque ello no signifique que el método carezca de “valores” intrínsecos en cuanto a sus razones científicas, como estamos viendo. Asociar tal mejoría a la práctica ritual del mismo es poner en orden secundario lo fundamental: la fuerza, el vigor, la VIRTUD en sí, radica sólo en la persona que lo ejecuta, en sus VALORES en cuanto a tal. El método es el medio para poner en marcha las propias virtudes que permitan la expresión de los valores propios. Es por esto que, cuando el alumno ha seguido el “ritual” progresivo de los pasos pedagógicos del método, aprende esta realidad procediendo a la práctica de cómo integrar, en un entrenamiento, diferentes elementos de cada ciclo sin un orden concreto. Ello le muestra la PERMISIVIDAD que debe ejercer consigo mismo –Método Personal- cuando, por las razones que sean, decida entrenar aquellos componentes del método que en un momento más le interesen o apetezcan poniéndose en primer lugar él y en segundo término al “instrumento” que está a su servicio y decisión.

 
VIRTUDES 
 

Las virtudes esenciales, entendidas como propiedades arraigadas en la naturaleza del ser, que dan estricto sentido humano a la hora de valorar lo conseguido con la aplicación del método son, según el Dr. Espinosa, las siguientes:

LA RAZÓN es el argumento que debe aducirse para la valoración real de los objetivos que vaya alcanzando uno mismo y desde sí mismo. La razón de que puede ser el propio organismo el que genere el trastorno negativo no ofrece dudas  para quien lo padece y, si así suele ser ¿ Por qué no pensar razonablemente  que también, desde sí mismo, apoyándose en algo aprendido, incluso valorando el esfuerzo realizado, tal organismo tienda positivamente a lo contrario, a la resolución del problema que se trate y en el que, por supuesto, esté indicado el método con el que se opere?

LA LIBERTAD es “mimada” por  todo especialista en sofrología y, recíprocamente, muy valorada por quienes siguen el aprendizaje del método. Cabe pensar con la mayor lógica que, si así es, cuando el ser humano, desde su libertad y determinación pone en marcha lo aprendido en cada entrenamiento diario, esté cada vez más seguro de que, aquello que hace consigo no es otra cosa que alimentar el “motor” del propio organismo para que tienda a realizar las secuencias “mecánicas” que le corresponden.

EL AUTOCONTROL, capacidad de accionar desde y sobre uno mismo, es constantemente ejercida en todo el proceso de aprendizaje sofrológico. Ello significa que en todo momento el alumno es consciente de que lo realizado metódicamente no depende de nada ni de nadie. Realidad que siempre queda clara desde el primer momento que el ser humano procede a cerrar sus ojos para concentrarse mejor en su ser y sabe muy bien que, lo fundamental no es llegar a conseguir una grata sensación de relajación, sino valorar la acción de dirigir su mente –su consciencia- sobre las diferentes áreas de su corporalidad y, consecutivamente, comprobar la información que de las mismas retorna a su mente, por efecto de la respuesta de acomodación biológica corporal conseguida a través de las “órdenes” voluntarias que generó. Es así como será imposible atribuirle cualquier virtud al la voz del terapeuta y más valores, al método aprendido, que los de un simple medio técnico. 

LA VOLUNTAD. El alumno aprende muy bien que su propia voluntad no es virtud con la cual nace, sino que se desarrolla a través de su esfuerzo y que ella es el motor del carácter que permite que los deseos se continúen con la necesaria conducta de “saber-hacer”, ya que DESEAR, solo supone pretender algo desde el punto de vista sentimental sin más significación que la que tiene una ráfaga que se enciende en nuestros escenarios mentales y desaparece sin dejar rastro; y QUERER, es buscar algo y poner toda la voluntad en el empeño de conseguirlo, aunque para ello deba dejarse la piel en tan apasionante empresa.

Durante el desarrollo de todo el aprendizaje del método la INFORMACIÓN es su mejor soporte y, ésta, la razón primera de MOTIVACIÓN y, por tanto, de canalización adecuada de la voluntad. Es decir, querer algo de veras, elegirlo y que merezca la pena la lucha por alcanzarlo.

La PERSONA POCO MADURA sólo desea. La que ha evolucionado, o se pone en camino de evolución, tiende a querer hacer por tener educada su voluntad y, apoyándose en ésta, llegar aún más lejos que utilizando sólo su inteligencia, porque maneja siempre cuatro importantes herramientas: ORDEN, CONSTANCIA, DISCIPLINA e ILUSIÓN, según afirma el Dr. Rojas.

SUBIR

OBJETIVOS        
 

La madurez evolutiva implica vivir instalado en el PRESENTE, teniendo digerido el PASADO y estando abierto hacia el FUTURO. Actitud que el método permite comprender y potenciar accionando sobre la capacidad anticipativa de la consciencia, a través de la Técnica de Sofroaceptación Progresiva integrada en la estructura del método como un elemento operativo más.

VIVIR INSTALADO EN EL PRESENTE de forma distendida es situarse en las mejores condiciones de percibir la realidad y vislumbrar las pequeñas cosas; que la vida se tiña de bellos matices.

DIGERIR EL PASADO con voluntad de sentido es evitar hipotecas destructivas que profundizan conflictos y disponer de la energía mental necesaria para afrontar cuantas exigencias permanentemente reclaman al ser.

ABRIRSE AL FUTURO sin prejuicios es la actitud más positiva que permite enfrentarlo como posibilidad, sin más amenazas que las dificultades lógicas que conlleva todo aquello que aún no es. Sin dramatismos ni autochantajes.

El objetivo fundamental que se pretende alcanzar es POTENCIAR LA PERSONALIDAD TENIENDO EN CUENTA EL RASGO MÁS DEFINITORIO DE LA MISMA, SU DINAMISMO.